«Elegimos este ERP porque la presentación del comercial era buena.» Hemos oído esa frase muchas veces. Un software con buena presentación no es necesariamente un buen software. Elegir bien exige una metodología de evaluación imparcial.
01. Matriz de criterios de decisión
Primero se definen entre quince y veinte criterios importantes para su empresa. Algunos ejemplos:
- Soporte local y SLA de soporte
- Módulos específicos del sector
- Integración con el ERP y con otros sistemas
- Interfaz de usuario y curva de aprendizaje
- Modelo de precios (licencia, mantenimiento, implantación)
- Referencias (otras empresas del mismo sector)
- Opciones de nube y de alojamiento propio
02. Ponderación
A cada criterio se le asigna un peso de 1 a 5. Si el «soporte local» es crítico para usted, 5; si es estándar, 3. Si esos pesos no se fijan al principio, luego se puntúa de forma emocional.
03. Reunión con proveedores y puntuación
A cada proveedor se le hacen las mismas preguntas y las respuestas se puntúan de 1 a 10. Se calcula la puntuación ponderada total. En buena lógica, la más alta debería ganar.
Pero también aparece el «no me convence». En ese caso, quizá los pesos de la matriz no estaban del todo bien: revíselos en lugar de forzar el sistema.
04. El papel del consultor: mantenerse imparcial
El papel del consultor es no favorecer a ningún proveedor, sentarse con usted en todas las presentaciones y dar sentido a las respuestas técnicas. Si el consultor es distribuidor de una marca concreta, la imparcialidad desaparece; eso debe aclararse desde el principio.
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