La integración de documentos electrónicos parece una simple llamada a una API. En realidad es una operación que depende de un servicio externo, tiene consecuencias legales y no se puede deshacer. La arquitectura debe tenerlo en cuenta.
01. No lo haga síncrono
La pantalla de guardado de factura no debe esperar la respuesta del integrador. El documento se escribe primero en su base de datos y el envío se encola. De lo contrario, una lentitud del integrador bloquea toda la pantalla de ventas.
02. Cola y reintento
El envío debe ir por cola, con reintentos a intervalos crecientes. El número de intentos debe estar limitado para evitar bucles infinitos, y al superarlo hay que avisar a una persona.
03. Protección ante duplicados
En un corte de red la petición puede haber llegado sin que volviera la respuesta. Generar una referencia única por documento evita que la misma factura se emita dos veces. Sin esa protección los duplicados son inevitables.
04. Seguimiento de estado
Borrador, enviado, entregado, aceptado y rechazado deben verse en el ERP. El usuario debería poder responder qué ha pasado con su factura sin entrar en el portal del integrador.
05. Conciliación
La lista de documentos del integrador debe compararse a diario con la del ERP. Las diferencias se detectan pequeñas; detectadas a fin de mes, retrasan el cierre.
06. Registro
Los datos brutos enviados y recibidos deben guardarse al menos el plazo legal de conservación. En una disputa, solo esos registros prueban quién envió qué.