La mayoría de los proyectos de IA se queda en el piloto. Una razón es que nunca se midió el valor: nadie puede decidir ni parar ni continuar.
01. Primero la línea base
Mida la situación actual antes de empezar: cuánto dura el proceso, cuántas personas trabajan en él, cuál es la tasa de error. Sin ese número no podrá demostrar después la mejora.
02. La métrica correcta
El número de usos no es una medida de valor. Tiempo por transacción, tasa de acierto a la primera, número de solicitudes devueltas y volumen de trabajo por persona son las métricas reales.
03. El lado del coste
Coste de llamadas al modelo, infraestructura, desarrollo y mantenimiento. El mantenimiento suele olvidarse; actualizar instrucciones, evaluar y migrar modelos exige esfuerzo continuo.
04. El límite del tiempo ahorrado
"Ahorra dos horas por semana" no se contabiliza como valor si esas dos horas no se convierten en otro trabajo. Siga también adónde va el tiempo ahorrado.
05. Impacto en calidad
Algunos proyectos aportan valor en calidad más que en velocidad. La caída de la tasa de error, menos reclamaciones y menor exposición al cumplimiento son medibles.
06. La decisión de parar
Pare un proyecto que no cruce el umbral en un plazo fijado. Arrastrar pilotos que no dan resultado consume el presupuesto y la credibilidad que merecen los que sí.