En una organización sin política de IA los empleados ya usan IA; la organización simplemente no lo sabe. El objetivo de una política no es prohibir sino señalar la vía segura.
01. Lista de herramientas aprobadas
Qué herramientas están autorizadas para uso corporativo debe estar por escrito. Mantenga la lista corta y actualizada; un proceso que rechaza toda petición alimenta el uso en la sombra.
02. La regla de datos
La cláusula más crítica: qué datos pueden entrar en qué herramienta. Datos personales de clientes, listas de precios, código fuente y textos contractuales necesitan cada uno su decisión.
03. Responsabilidad sobre la salida
Quien usa la salida de la IA responde del resultado. Esa frase debe figurar expresamente; deja clara la expectativa de revisión para código, informes y textos que van al cliente.
04. Transparencia
Si el contenido que va al cliente se generó con IA, hay que decidir cómo se trata. En algunos sectores y en la UE ya existen obligaciones de etiquetado.
05. Formación
Publicar la política no basta. Una formación corta con ejemplos concretos funciona mucho mejor que hacer leer una lista de reglas.
06. Una vía de solicitud
Deje un camino sencillo para el empleado que quiera usar una herramienta nueva. Si el proceso es fácil la gente lo usa; si es difícil sigue con cuentas personales.