Enviar un texto a un modelo de lenguaje significa transferirlo a un tercero. Ese paso técnicamente simple tiene una contrapartida jurídica.
01. Primero clasificar
¿Qué datos pueden ir a un modelo y cuáles no? Ningún proyecto de IA empresarial avanza con seguridad sin esa respuesta por escrito. La división en público, interno y confidencial también sirve aquí.
02. La diferencia del contrato empresarial
La diferencia más crítica entre versiones de consumo y planes empresariales es si sus datos se usan para entrenar y cuánto se conservan. Los contratos empresariales lo recogen expresamente; las herramientas gratuitas normalmente no.
03. Residencia de los datos
En qué región se procesan es determinante bajo la ley turca de protección de datos. Si hay transferencia al extranjero hace falta consentimiento expreso o un compromiso. Los proveedores con selección de región resuelven este paso de antemano.
04. Enmascarado
Enmascarar datos personales antes de enviarlos al modelo es posible en la mayoría de escenarios. Convertir nombres, teléfonos y números de identidad en marcadores y reasignar la respuesta elimina buena parte del riesgo.
05. Uso en la sombra
El mayor riesgo no suele estar en el sistema aprobado, sino en herramientas que los empleados usan con cuentas personales. Prohibir no funciona; ofrecer una alternativa corporativa y una política clara sí.
06. Registro
Qué datos fueron a qué modelo debe quedar registrado. En una auditoría o en la investigación de un incidente esos registros son su única base.